martes, 19 de abril de 2011

“MONGA Y DESPISTE”


En días recientes casi no he dormido, con medio ojo abierto y el otro cerrado. Así es. He estado dándole tratamiento a mi hijo Marcelo Guillermo, ya que la monga le ha dado duro.  Él, al día de hoy, todavía está esmongao, pero mejor que hace unos días, gracias al Señor y al beato Charlie.

En esas épocas de monguera, uno sufre en cantidad. Veamos.  La fiebre era alta, de 102, y no quería bajar.  Por las noches, me convertía en el Señor Hielo, el villano de la serie “Batman”, y a fuerza de gorro de hielo y de toallas frías, le intentaba apagar el fuego corporal a mi gordin.  También, le frotaba megadosis del Alcoholado Superior 70, haciéndome sentir como espiritero de Loíza, y su poquito de Vick’s, remedio casero milenario (el otro día me enteré que se hace en Alemania y no en U.S.A., según la etiqueta). 

El pobre nene se dejaba frotar los menjunjes ya que no le quedaba otro remedio.  En circunstancias normales, Marcelo se hubiera reído a carcajadas o quizás protestado airadamente, al tener genes de fiscal, heredados de sus padres abobados (debo decir abogados). Pero, Marcelito estaba delicado y dejaba que papi procediera. Así estuvimos por tres días aproximadamente.

La etapa de Macondo comenzó en dos pequeñas farmacias de la comunidad.  Me vendieron supositorios para bajar la fiebre con menos de la mitad de miligramos supuestos para tratar la fiebre de mi hijo. Antes de vendérmelos me preguntaron la edad, pero no el peso, factor esencial para determinar la cantidad de miligramos que corresponde.  Me enteré del garrafal error por casualidad ya que por obra del destino llamé de madrugada a Walgreen’s del Condado y me clarificaron el asunto.   

Así siguieron los días.  Una primera pediatra dio el segundo Macondazo al diagnosticar un simple catarrón y recetar un jarabito. Lo habíamos llevado a donde ella por la cercanía de su oficina a nuestro hogar. Par de días después su pediatra “en propiedad”’ estableció que la monga era un cuadro agudo de sinusitis y bronquios inflamados, obviamente sujeto a un tratamiento más agresivo que incluía, entre otras cosas, el uso de antibiótico.

Qué le pasa a algunos profesionales de la salud. Tienen miopía intelectual o piensan con el culo? Lo cierto es que ponen en riesgo la salud de personas, específicamente bebés y niños,  ante sus lapsos mentales y negligencia.

Al tercer día, no según las Escrituras, lejos de haber resucitado, me sentía como Momia mutada con Zombie.  Yo también estaba enfermo, con sinusitis grave, y como dije, no había dormido lo suficiente. 

La monguera, de momento, se convirtió en un episodio cirquense de despiste. Me explico. Había tenido otra charla en el recetario de Walgreen’s con una técnico de farmacia muy amable y servicial, de ojos gatubelos parecidos a los de Bo Derek.  Me había clarificado varias cosas sobre el cóctel de medicamentos recetados y me sorprendí de mi ecuanimidad al poder entenderla a pesar de mi sonambulismo.

Todo este convencimiento de agudeza mental que pensaba exhibía terminó al salir de Walgreen’s; ahí ocurrió un nuevo episodio macodiano. Había estado como cuatro días utilizando un carrito rojo “Mitsubishi Mirage” de mi suegro ya que mi carro estaba sin gomas en espero de cobrar y poder costear las Pirelli de mi auto (no es capricho, es que es la goma que lleva mi carro lamentablemente).  Ya saliendo de la farmacia aludida (para que no piensen que es un anuncio pagado), llego al carro de mi suegro y al introducir la llave en la cerradura no hace juego. Trato otra llave parecida y por fin abre la puerta.  Me monto para irme y de momento suena la alarma.  Me digo a mi mismo que era sumamente raro ya que a mi entender el carro de mi suegro, usadito pero todavía eficiente, no tenía alarma ya que no habían pretendientes para sacarlo a bailar (robárselo más bien).  

Ya comenzaba a maquinar que tenía que llamar a mi suegro para desconectar la dichosa alarma.  De momento, corre hacia mi el guardia de la farmacia, un muchacho quizás de 22 años mal tasao, con cara despavorida y me dice:  “Oye que tu haces, ese es mi carro.”  Yo, en “shock””, vergüenza y arrepentimiento, traté en una oración o dos explicarle la odisea de los pasados cuatro días con miras a que entendiera que yo no era Butch Cassidy, Al Capone ni el carjacker de Rexville.  El guardia, que me imagino que tenía un “love affair” con su carro, fue entendiendo que todo había sido un accidente y decidió tirarme la toalla. 

El auto del muchacho era también un “Mirage” rojo, más nuevo que el de mi suegro, pero de un tamaño y forma similar.  El mismo estaba estacionado cerca del de mi suegro, específicamente con un carro entre medio, y por eso la confusión dantesca de mi parte.

Para colmo, frente a la “escena del crimen”, estaban dos policías estatales, de esos que no salen del “GYM”, y dispuestos a intervenir.  Con la vergüenza que aún tenía, les expliqué como un loquito, (les gritaba de lejos a través del parking y se entero medio mundo), las razones de la confusión y a los forzudos guardias les estuvo muy gracioso, típica reacción del macondismo portoricencis o del “ay bendito, ese tipo está bien loco, vamos a dejarlo quietecito”. 

A veces, vivir en Macondo tiene sus ventajas, no lo niego. Si llego a ver estado en Alabama, quizás me meten en la patrulla y me llevan al Juez Colgate del distrito de Chatanuga como escarmiento para que aprenda a no meter la llave en carros ajenos.

La metida de pata o “blooper” le dio mucha gracia a mi esposa y yo me reía al contárselo. A mi mamá, claro está, no le dio tanta, y me regañó diciéndome que ponga cabeza que me pude haber metido en un problema.  Todo depende del cristal en que se mire…

Hoy 14 de mayo de 2010 las cosas están más o menos normales.  Todavía estamos medios podríos y tratando de echar pa’lante. 

El camino es largo.  Por eso, hay que comer saludable, orgánico en la medida que se pueda, sembrar un huerto si te acuerdas para descansar de los pesticidas y otros, descansar, cosa que nos olvidamos, coger la vida más en en broma, darse la vueltecita por la playa a respirar aire fresco y proseguir la marcha con la sombrilla en mano, por si acaso, entre mongas y despistes…






miércoles, 6 de abril de 2011

El Mar

El 21 y 22 de septiembre de 2010, víspera del Grito de Lares, se fundieron colores que asomaron alguna esperanza a nuestro atribulado pueblo.  Ese día 21 contemplaba el mar en mi hora de almuerzo.  Estaba revuelto, con olas de “surfer”, oloroso a salitre, mágico, “endrogante”… 

Llevaba quizás diez o quince minutos en el viaje, cuando veo camisas anaranjadas frente a las escalinatas Norte del Capitolio.  Pensé que era una mini concentración de algunos obreros descontentos, o trabajadores del Capitolio o de esos alcahuetes que se ponen las chamarras cuando se les ordena que lo hagan.

Pues ninguna de las anteriores.  A la distancia, comenzaron a sonar bocinas que parecían vuvuzelas “king size”.  También, guaguas y carros amarillos a un lado de los dos carriles; en el otro carril habían carros anónimos en medio de un tapón, mentando la madre quizás.  Por un altoparlante de uno de los vehículos amarillos, se escuchaba a un hombre decir que era el último día de la Marcha o Cruzada de la Esperanza de Hogares CREA y que le daba las gracias a un legislador cuyo nombre ya olvidé ya que no es de aquellos de primera plana. 

En una plataforma llevaban tres carros nuevos que se iban a rifar junto a un cartelón que anunciaba la lista de premios de consolación que oscilaban desde televisor plasma, computadora y demás.  Estas rifas son comunes en nuestra Isla y sirven para recaudar fondos y de paso dar a conocer la Institución. También son características de CREA la venta de bolsas plásticas, los polvorones y los bizcochos que siempre me pregunto si se venden o no ya que con lo prejuiciada que es la gente pueden pensar que el ex-tecato quizás le pegue algo si le compran algo.

De repente, me vino a la mente el nombre de CheJuan, creador de CREA, valga la redundancia, que al igual que el otro Che (Guevara) fue un revolucionario, pero de otro tipo.  Hace años que existe el Hogar CREA, desde que tengo uso de razón, y aunque criticado por algunos o muchos, entiendo que ha salvado a unos cuantos de las garras de las drogas.

Pues volviendo al evento, comencé a ver más camisas anaranjadas que se fundían con el amarillo de los vehículos.  Mi viaje sideral en compañía del mar se había interrumpido.  Los participantes de la marcha en su mayoría eran jóvenes ex-adictos y del género masculino.  Todos los que vi eran típicos puertorriqueños en apariencia física, no había ni un solo blanquito con ojos claros; yo era la nota discordante en este evento.  De cada diez, tres o cuatro fumaban según mi percepción; asumo que ese vicio les apaga el otro.  Yo quería que me vieran contemplando el mar, me imitaran y se “endrogaran” con el salitre, el viento, las olas embravecidas y soltaran el cigarrillo.

De momento, se acercó un grupo y dos de ellos comenzaron a pelear por motivo de un padrino de Coca Cola.  Por lo que pude entender, uno le reclamaba al otro que le había pegado el “pico” demasiado a la botella y había tomado demasiado.  Tenían tela de abogados, por lo visto. Pensar que quizás hace seis meses atrás la discusión pudo haber sido por una jeringuilla de heroína.

Me alejé un poco de la discusión y seguí embelezado con el mar.  Estaba parado en una columna o muro y lo veía en todo su esplendor. Quería volar como gaviota, aunque fuera por un rato.  De momento, pasó otro grupo y uno de ellos me dijo: “No te tires!”  Me quedé mirándolo mientras pasaba y pensando en el sentido de humor reflejado.  Él siguió su paso y de momento se volteó y me miró con cara pícara.  Tela de comediante, sin duda.

Luego de que el muchacho me salvara del “suicidio”, decidí sentarme y dejar a un lado la imagen de Jesucristo Salvador del mundo.  Una quinceañera, trigueñita, de piel cobriza, se me sentó como a ocho pies.  Cantaba mientras oía su radio con audífonos, estaba en su viaje también.  Se le aproximó minutos después un muchacho de CREA tomándose su Malta, bebida refrescante que revive hasta a un muerto.  Ella, con sándwich en mano, le hacía bromas y le decía que ella no fue quién lo mando a fumarse la colilla de marihuana, etc... etc.… Entrábamos en ese entonces en diálogos “underground” que mis oídos vírgenes no están acostumbrados a escuchar muy a menudo.  Pensando ahora, quizás la nena tiene tela de sicóloga y estaba, a su modo, ayudando a su pana.

Al otro día, el 22, anunciaron una marcha de la UIA, organización que agrupa a los obreros de la “Autoridad de Acueductos y Alcantarillados”.  Pasarían por el Capitolio y de ahí a la Fortaleza.  Eran muchos también, en este caso verdi- blancos, como la bandera brasileña.  Estos, contrario a los de CREA, no venían en son de paz, sino de lucha.  Venían a hacer valer sus derechos y su convenio colectivo, aunque les costara cabezas rotas por parte de alguna macana policiaca. 

Al salir a la calle al mediodía, como preso que sale a la libre comunidad, escuché la voz del presidente del Senado dirigiéndose a los manifestantes. Les prometió defenderlos para garantizarles su empleo y condiciones de trabajo.  Ellos, acostumbrados a la pelea y a la confrontación, no tuvieron otra alternativa que aplaudir y quedarse pasmados.  Sin poder predecir qué pasará mañana o si se cumplirá la pronesa, su líder propuso suspender la protesta a la Mansión Ejecutiva, en un acto de reconciliación y tregua.  Se marcharon satisfechos la mayoría,  aunque no les niego que uno de ellos profirió sapos y culebras cuando me pasó por el lado, acostumbrado al conflicto y molesto a saber porqué.  Quizás no creyó lo que escuchó…

En resumidas cuentas, esos dos días, por par de horas apenas, se fundieron el azul y blanco del mar y el cielo, el anaranjado de las camisetas de CREA y el amarillo de sus vehículos, el verde-amarelo de la UIA, el color mármol del Capitolio y el verde de las palmeras y las playeras.  Fusión de colores, de unión, que asomaron algún rayo de luz y esperanza, que quizás fue momentáneo. Esperemos que no…

De mi parte, por el momento y por siempre, buscará refugio en el mar y espero no me vuelvan a interrumpir.
24 de septiembre de 2010

martes, 5 de abril de 2011

Deportes 2

Dejémonos un rato de la crítica social y hablemos de Deportes.  Novac “Nole” Djockovic se ha limpiado dos veces al “Toro” Rafa Nadal, primero en “Indian Wells” y ahora en el “Sony Erickson” de Miami, ambos torneos ATP 1000.  El “Djocker”, que gusta imitar a sus colegas, por ejemplo se jala la colilla como Nadal, o da brinquitos “come come” antes de servir como hace la beldad Sharapova, está de plácemes. El tipo está invicto este año y ganó también en enero el Abierto Australiano, primero de los cuatro “Grand Slam”, quedando aún por disputarse el Francés, Wimbledon y el U.S. Open. 
Dentro de poco, empieza la temporada de ladrillo, en Europa principalmente, donde Nadal hace lo que le da la gana, y es Rey.  El Nole, apadrinado $$$ ahora por la marca italiana Sergio Tachini, la mismo que vistió al “Bad Boy” John McKenroe, se juega su invicto que va por veinte y pico victorias corridas.   Por su parte, el reloj suizo Roger Federer, bajó a un tercer lugar en el escalafón, y parece a veces más un papá de bebés gemelas que un jugador profesional- pero el Fed siempre puede recobrar su forma y ganarle a cualquiera.  De igual modo, velen al larguilucho gaucho Juan Martín del Potro que con sus “bazookazos” sin “spin” le acaba el baile a cualquiera y al angelical Tomás Berdich, checo con mirada de hielo y ocasional risa sarcástica e incrédula.  En las damas, la rubita danesa Caro Wozniacki, a quien Playboy la tentó “pa que pelara pa bajo”, está número 1 aunque nunca ha ganado un “Grand Slam”- pero quizás este sea su año. La morena Serena, y su hermana Venus, que son divas de la moda, no salen de las lesiones y se les está haciendo tarde ya que el padre tiempo no perdona.  La belga Clisters, quien hizo un “comeback” luego de convertirse en  madre, debería ser la número 1 pero al haber jugado menos torneos, tiene menos puntos acumulados.  Cuidado con las beldades Zvonareva, ya veterana, y las aprendices Azarenka y Vickmayer, todas rubias y abusadoras, al igual que la rusa-americana Sharapova, que ya mencionamos.  Atrás quedó la virtuosa Justine Henin, diminuta y explosiva, que decidió retirarse por segunda vez.
Bueno, en el boxeo, Cotto dice que quiere a Margarito. Pues que se prepare, que el asesino mejicano, que parecía embriagado con coca y tequila cuando lo noqueó hace un tiempo, no es cualquier cosa, aunque ante el filipino Pacquiao, terminó dócil y desfigurado.  El flaco, fibroso Margarito es peligroso- me recuerda al nica Alexis Arguello, a quien apodaban “El Flaco Explosivo” y quien tuvo tres salvajes peleas con nuestro Alfredo “El Salsero” Escalera.
Cotto, amante de los tatuajes, la vodka y del “jet set” criollo, debe concentrarse e ir bien preparado y con más resistencia que en la primera pelea, donde en la primera mitad de la reyerta pareció “Superman” y en la segunda “Mickey Mouse”.
Por su parte, el pequeño Iván “Iron Boy” Calderón mordió la polvoroza por segunda vez con el “Guerrero Mejicano” Giovanni Segura.  El otro, más grande, agresivo y fuerte, le dio hasta por el pelo al nuestro.  Ojalá que al “Iron Boy” le quede gasolina y no le pase como a Gómez, Benítez y hasta a Tito que quisieron alargar la fama y salieron trasquilados.
En el basket, a Arroyo lo siguen cambiando y subiendo y bajando como a un yoyo.  Los Celtics le dieron minutos al principio y jugó bien. Luego de ello, el “coach” Doc Rivers lo alabó pero inexplicablemente lo sentó y relegó al banco.  Esa es la vida de Arroyo en la NBA, de ingratitud hacia su juego alegre y divertido.  Mejor suerte ha corrido Barea en Dallas, donde ha podido cruzar la frontera del racismo tejano y convertirse en un baluarte.  Su juego tipo guerrilla, rápido y guapetón, que no moja pero empapa, enamora a sus fanáticos, entre ellos la belleza boricua Zuleyka Rivera, que declaro su amor por él en la red social “Twitter” y él le ripostó con un tiro de tres salpicado de besos.
Por último, a Larry Ayuso le “bajaron”: el castigo que inicialmente amenazaba su carrera como baloncelista, ya que él no es un nene.  La suspensión inicial contemplaba el no pertenecer al Equipo Nacional por un ciclo olímpico completo, pagar 25 mil dólares y bastantes juegos de suspensión tanto de la Liga Superior como de la de Clubes.  Ahora, con el sustito, lo pensará mejor antes de “bajarse del barco” del Equipo Nacional y “tirar cañona”  a la monoestrellada.  Que aprenda de Iván Rodríguez que en estos días le informaron que compartiría la receptoría en el equipo de los Nacionales de Washington y lo aceptó con dignidad, aún cuando es un futuro miembro del Salón de la Fama y posiblemente se convierta en el primer receptor que llega a los 3,000 hits, al igual que nuestro ídolo de siempre Roberto Clemente.
Continuaremos…
5 de abril de 2011

 



"A Mi Que No Me Vengan"

El tiempo es limitado, tengo muchos compromisos, me duele la cabeza, estoy en contra del reloj.  Estas son las excusas para vivir en un mundo egocéntrico y de plácemes, para hacértela mentalmente.  Si, porque dar de tu tiempo para el otro no es negocio.  Es “ajústate tu a mi tiempo, y móntate en mi guagua” dirán muchos.
El frenesí en que vivimos no nos deja pensar, nos hace vivir pensando que hoy es mañana y mañana es hoy.  Nos nubla la mente, nos hace ir en reversa en nuestra evolución y nos hace perder experiencias mágicas, en la locura de vivir.
Todavía recuerdo cuando tenía 11 años. Mi inocencia era latente y no había excusas ni problemas para compartir con los demás.  Todo era natural. No habían agendas comprimidas, ni citas médicas  atropelladas, ni viajes de placer que te comprometen, ni nada que nada.  Siempre había tiempo para la familia y los amigos.  Ahora, la  agenda de cada cual  es primero y si el otro quiere, “que se monte en mi guagua” dirán muchos.
A  los once años, jugaba con mi hermanito menor a lucha libre en la cama, brinca que te brinca.  De manera imaginaria, Henry Guillermo, de 4 años, se transformaba en Carlitos Colón, el Acróbata de Santa Isabel.  Se quitaba la camisilla de un lado, y se dejaba una tetilla al descubierto   Yo era una mezcla de Abdullah the Butcher y el temido vaquero Bob Ellis, que hacía la garra de la muerte, apretando con mi mano, de manera simulada, la frente del enano.  Todavía recuerdo sus ojos avellanados, su pelo alegre y vivo  y su risa contagiosa. Todavía recuerdo cuando me choteaba  con nuestra madre  porque a escondidas yo sintonizaba en televisión  a Iris Chacón, la vedette de América.  Todavía recuerdo cuando yo me iba a mi mundo de basketbol y le pasaba por el lado a su mundo del cazador de la jungla que montaba alrededor de un árbol al frente de nuestra casa.  Momentos mágicos aquellos, libres de prisa alguna, libres de excusas o egoísmos.
Pues a mis doce años, y cinco de él, nuestro mundo de alegría y diversión llegó a su fin.  Henry se marchó al Cielo, sin despedirse, sin un beso o un adiós.  Si, mi mundo de basketbol continuó, pero triste, desorientado y oscuro.
Esa oscuridad apareció de momento, cuando menos me la esperaba y así le puede surgir a cualquiera.  Vean el caso de la doctora que, sin intención, abandonó en estos días a su bebé en su carro.  Murió asfixiado, deshidratado, en fin no hay palabras. El infante murió en el estacionamiento de los “Outlets” de Barceloneta, sitio donde su madre tiene (o tuvo) su oficina y ejerce su práctica en ginecología; lugar que asumo ella no pisará jamás, ni en el mejor de los Especiales de Navidad.  Una madre que en su frenesí, confusión, distraimiento, stress, o qué se yo, se fue a atender pacientes y horas después realizó su error. Un error que es una pesadilla, que crea una cicatriz de altas dimensiones, que se mezcla, en el caso de ella, con un sentido de culpabilidad que la llevará a pensar en morir mil veces mil.  Solo el tiempo, sin prisas, quizás le cure algo de esa herida.
Pues, la reflexión y la paz mental son cosas que deben prevalecer ante la carrera diaria que nos impone este mundo moderno y absurdo, de corre y corre, de “móntate en mi guagua”, y de excusas para no comprometer tiempo y espacio.  Es un escenario peligroso, donde se escapan momentos mágicos, por falta de compromiso con tu prójimo. 
Pero, para entender esto, la persona tiene que soltar, tiene que vaciar su propio vaso, debe sincerarse consigo mismo, de verdad y no de embuste, y liberarse.  Si no, será preso de su ego, y de su mundo egoísta e individual, creado en gran parte por el “ajite” que vive y de la que es esclavo. 
Por lo demás, cuando me dice alguien que no tiene tiempo, o deseo, o que tiene compromisos previos que siempre surgen de manera reiterada y repetitiva, los dejo que sigan su camino, en su guagua y no la mía,  y en mi interior, repleto de experiencias macondianas, repito la frase de “a mi que no me vengan…”

5 de abril de 2011

viernes, 25 de marzo de 2011

“Esa es la que hay, papá…””

                                                         
                                                                   
La raza humana quiere echar pa’lante pero está como la guagua en reverza.  Es que a la gente le da un bla lo que le pasa al de al lado.  Da pena decirlo, tíldenme de negativo, me importa un carajo, total.
No se engañen , están bregando con un tipo que medita, va  la Iglesia y trata de “think straight” como dicen los de allá.  Pero, es que no es fácil.  El otro día, al caminar por la acera le cedí el canto (de acera no sean dañaos) y al yo suspirar, el tipo  casi me invita a pelear.  Otro día, una  mujer, si una mujer, se bajó del carro  y me invitó a  pelear. Hoy, un gordo que le tiraba “blower” a las hojas mientras yo jugaba tenis se puso “malcríao” cuando mostré mi molestia, sin ofensa ninguna.  Pero, qué es, ¿que hay que vivir como los zombies, y que le pasen el rolo a uno?  ¿Y mi libertad de expresión,  de molestarme con cordura, se acabó, ya no existe?
El otro día alguien mató a una embarazada y a sus dos hijos, ¿Qué es esto?  ¿Y así quieren que me vaya feliz a Plaza las Américas  a hacer “window shopping”?  La embestida emocional que vivimos está pasá y lo más triste es que nos acostumbramos a vivir con ello.  De vez en cuando, hacen una paradita de la paz o hacen un lazo de oración.  Pues eso está bien, pero que me perdone Dios, a algunos, a los sanguinarios, lo que les aplica es la ley del talión. No resuelvo  el problema, pero elimino al causante de una injusticia infernal.. Pues si, no soy el niño querido de Amnistía Internacional,  pero es que me jarté.  Oye, pero,  ¿y si le aplican el talión al que no es?  Diache, esos son ‘bloopers” que ocurren y en Puerto Rico, dado a vicios de construcción tanto de edificios como de mentes atrofiadas,  le aplicarían la letal a muchos inocentes.  Asi que reconsidero, y vuelvo a mi teoría moribunda de rehabilitar a Lucifer, pa que se meta a otro “walk up” y viole a tres más.  Si, porque al Gordo enfermito le gusta comer “corn flakes” y darle la terapia respiratoria al nene de la que violo y luego tirarse por la jalda y reírse de los agentes que lo persiguen. Oye, y el pobre Lorenzo, no el Lorenzo de los muñequitos, sino el ángel que asesinaron.  Pues a ese, lo han usado para “media tour”, para escribir “best sellers”, para alimentar el chisme y el morbo.  Y el asesino, hello, ¿dónde está?
Los asesinatos son también de reputación y de profesión. Cientos y miles sufren  injusticias y son atropellados, pisoteados, humillados y marginados. Pero, esto es normal, es parte de la vida moderna, del dejar hacer, de ponte tu y me salgo yo, de adiestrar al que te reemplaza, de fingir ser feliz en la mierda de trabajo que puedas tener y que tienes que agradecer porque la cosa está mala y arrodíllate y persígnate porque no estas en el purgatorio del desempleo.
Pues, ¿qué nos salva? Pues los gatos de la calle que te agradecen con la mirada cuando le echas comida seca, aunque sea de la barata.  O la perra recogida que te mueve el rabo.  O el niño que caza tormentas o juega  a mutarse en “Ironman’ con ‘Batman’ o la niña que abraza su peluche y lo besa con ternura. 

¿Dónde vamos?  Me gustaría saber.  Saber, más allá del clichoso “todo va a mejorar o la esperanza es lo último que se pierde”.  Es tropezarme y que se disculpen y no me inviten a pelear. Es considerar al prójimo, es dar tu plato de comida, y no para congraciarte con tu ego. Es ser sensible al de al lado y soltar la maldita hipocresía que te domina y te hace persignarte y comulgar sin merecerlo, es rendir cuentas a Dios aquí antes de que te manden a buscar y las cuentas se las tengas que dar a Satanás.  Suena crudo, pero a fin de cuentas, en Macondo, esa es la que hay, papá…

25 de marzo de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

"Coincidencias"

Coincidencias o el destino? La vida tiene unos matices particulares, que oscilan entre la locura y el equilibrio.  Hay veces que es una línea fina donde lo mundano de momento se convierte en algo sublime. Me explico.
Es que hay circunstancias que van de la mano, de manera inexplicable. Son momentos que coinciden y les daré ejemplos, de diversos tipos. 
Mi hermano Henry, fallecido hace unas décadas cuando  tenía 5 años y yo 12, nació un 9 de marzo.  Ese  9 de marzo murió el niño Lorenzo de manera trágica. 
De manera misteriosa, la edad de mi hermano al morir, 5, aparece y se manifiesta de manera simbólica y esporádica en camisas de basket  de desconocidos, carteles y otros, como acordándome que está vivo y conmigo.  Son momentos mágicos, momentáneos y que no se anuncian.
Mi padre nació un 23 de marzo y mi abuela materna, Abi, murió un 23 de marzo. 
En enero, murieron Vigoreaux, Don Cholito, Tommy Muñiz y recientemente Miguel  Ángel Álvarez.  Dicen que después que rumbearon y comieron pasteles y lechón los vinieron a buscar.
El 4 de junio nació mi mamá y es mismo día nació la hija de la segunda esposa que tuvo mi papá.
MI mejor amigo en la adolescencia, mi mejor amigo actual y mi maestro de karate nacieron en febrero.
Mi hijo nació en enero, yo en febrero, mi esposa en marzo y mi hija en abril- cuatro celebraciones corridas.
También, varios gobernadores y Presidentes nacieron en febrero.
Hoy, 11 de febrero de 2011, fui al gimnasio al mediodía.  El encargado compró un perro Boxer, llamado Phillip, que es un cachorro de 3 meses.  Es igualito a Tabú, un Boxer que tuve hace unos meses atrás y que murió prematuramente. Tabú es el segundo, el primero murió atropellado cuando yo era niño y el segundo se enfermó de repente.  El cachorro Phillip es tocayo de un negrito delincuente que conocí de muchacho que era más malo que Satanás.
Ambos, Tabú, el segundo, y Phillip, el bueno, son color canela y con la mismísima mancha blanca en el pecho.  Se sientan igual, de ladito, y son orgullosos, de hacerse rogar para poder pasarles la mano por la carita “arrugá”.  En mi mente fantasiosa y de realidad veo a Phillip como la reencarnación de Tabú, que me vino a visitar. Espero verlo otra vez, a Phillip-el bueno- y quien sabe si le compre un cachorro si se aparea y que el Tercer Tabú no me haga sufrir sino reir.
El 16 de marzo nació mi esposa y ese mismo día nació la hija de mi primo.
Mi hijo, sin ninguna planificación, nació el día de su Santo y fue bautizado el día de San Juan Bautista. Fue bendecido totalmente.
Hoy renunció Mubarak, el dictador egipcio.  En las fotos por Internet parece un muerto en vida, no se si por su ancianidad o por su falta de sensibilidad.  Hoy renunció también el Presidente de la UPI, De la Torre, que puede ser extraño idéntico con Mubarak y ambos han creado el  lío de los pastores, cada cual a su manera. El pueblo egipcio y el estudiantado gallito brincan en una pata de felicidad.  Otra coincidencia, no.
Así podemos seguir. Coincidencias agradables, otras tristes y otras sin ton ni son. Pero, todas, me llevan a pensar que más allá de Macondo hay una Fuerza ulterior que mueve al mundo y lo lleva a coincidir y nos hace pensar un poco más y bajo otros términos y condiciones.
El 15 de febrero nací yo y cuatro horas y media antes nació San Valentín…

14 de febrero de 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

El fondo del Barril

Cuando era pequeño, había una frase publicitaria que decía “hemos llegado al fondo del barril.” Siempre me recuerdo de ella.  La frase hacía alusión al petróleo y la escasez de éste, y por eso lo del “fondo del barril.” Desde ese día ha llovido bastante y seguimos con el petróleo, aún habiendo fuentes de energía más limpias y en armonía con el ambiente. Pero, los grandes intereses se achantan en su silla cómoda y poco le importa.  Sin decirlo, asumen la actitud de “que se joda el mundo mientras yo esté bien”.
Pues sepan que la frase “estamos llegando al fondo del barril” puede aplicar a un sinnúmero de situaciones.  Entre ellas, el requetecomentado y ya “ad nasium” tema de la Universidad de Puerto Rico.  Los sucesos, ya varios y en alzada, me traen a la mente la canción de los 70  llamada “Mr. Con Macana”, interpretada magistralmente por Roy Brown.  Dicha canción aludía al policía bravucón que abusaba del pueblo con la maceta en la mano. 
Hoy día, asumo que con los adelantos tecnológicos la macana es más dura y los esteroides que se meten algunos agentes policiacos son más potentes.  A eso, súmele el uso indiscriminado de “pepper spray””, gases lacrimógenos, llaves de jujuitsu para aniliquilar la carótida, balas de goma y uno que otro toqueteo lascivo a alguna estudiante arrestada.  Es decir, el combo ahora es “agrandao” para lograr intimidar y hacer que los ratones corran despavoridos.
En contraste con esto, recuerdo también la imagen de ese policía protector y servicial a la comunidad, que yo visualizaba de niño. También les digo que hoy mi hijo es fanático de los Superhéroes, pero cuando nació, hasta los dos años, era fanático número 1 de la policía.  Los buscaba por todos lados, al punto obsesivo.  Eran sus héroes y no dudaba saludarlos en cualquier oportunidad posible.  Hoy, con 4 añitos, vio las imágenes de los policías dando macanazos a son de 5 policías por 1 estudiante y nos preguntó si los policías son buenos o malos.  Si una mente inocente ve esta impactante realidad, le choca y duda, pues nada más con el testigo.
Una cuota, si una cuota de 800 pesos.  Para algunos es nada y para muchos es todo.  Pero se han metido con una gente joven, libre, osada, creativa, que se las juegan fría y con gallardía total. La mayoría pacifistas, que protestan con coraje e indignación. No son analistas intelectuales de radio, ni periodistas incisivos, ni abogados astutos, es más casi todos, al no tener grado universitario, son considerados como que tienen solo 4to año de escuela superior.  Pero, pueden algunos de ellos, con su pasión, entrega y convencimiento, pueden “llevar a la escuela” a cualquier dignatario de una nación industrializada. ¿Por qué? Pues simplemente porque por su causa, por sus ideas, por su academia y por su universidad, son capaces de dar la vida.  Lamentablemente, así pasó ya el 11 de marzo de 1971.    
Estos “muchachos” no tienen intereses creados como pueden tener los sindicatos; tampoco defienden barriles de tocino, ni grandes contratos o igualas de notaria millonaria.  Defienden su causa y punto, y se van hasta lo último por ello.
A nivel de novela, es interesante.  El blanquito bravito, “envalentonao” más bien, en guagua de 100,000 dólares vs. el pelú, comunista si quieres, en volki estartalaó, con el tatuaje del Ché “marcao” en un brazo. Para muchos, se convierte en un entretenimiento en un país que se dedica a eso, a escuchar noticias y vivir en la fantasía de escuchar tragedias ajenas, sin hacer nada al respecto. 
Lamentablemente, todo tiene su precio.  No solo se pueden perder vidas, sino que se divide un pueblo en bandos, en grupos y estalla una guerra civil emocional y sicológica, que puede ser peor que una guerra civil con armas.
El “vamos a dialogar” ya está gastado. Son fuerzas de extremos que chocan unas con otras y con rumbos inciertos.  Es una guerra que aparenta estar basada en la insensibilidad de los poderosos y que a costa de una alegada recuperación económica destruye todo aquello que se interpone.  Es como dirían en el mundo militar- “casualties of war”” o “el fin justifica los medios”, según la obra “El Príncipe “ de Maquiavelo.
Hay días que pienso que es todo una mera falta de entendimiento de ambas partes, como ocurre en el seno de las familias, y que todo se resolverá con un abrazo fraterno.  Lamentablemente, sucesos como el día de ayer, 9 de febrero de 2011, donde se macaneó sin ningún pudor y con abuso total, y la ausencia de líderes que se van en un avión a “tomar té” al Norte, me traen a la triste e innegable realidad.
Esperemos que el supuesto propósito de buscar ley y orden, según alegan las autoridades, no rebote como “boomerang” y provoque la peor tragedia en la historia de la Universidad. Dios los y nos proteja de llegar al “fondo del barril…”